Tanto tiempo sin ser conscientes
sin sentarte un momento conmigo
sobre este manchado testigo
de batallas indecentes.
Llega el momento y solo oigo gritos
reprochándome errores, delitos,
de lo que me hicieron y lo que hice
lo dicen todo, lo que dije.
Y como ya has dicho, nada queda,
he perdido los diamantes
quizá colgando en tu cartera
Ahora mancho el arte de furia, de fracaso,
de malos tratos.
una disculpa que asoma con retraso,
dos garabatos.
No merecía esto
la tristeza
la carga
lo confirmo, en París hay ratas
y en Madrid cucarachas.
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