Al final de esa tarde los dedos me sabían a crema,
los labios a calma.
La calma de sí porque los noes traen muchos problemas
y desde que lo he aprendido lo arreglo todo con sí.
Ni me preguntes porque sí,
no me miras y susurro sí,
no me miras y susurro sí,
si lo esperas, es un sí.
Y se vive bien resignada en mi calma,
tan buscada y encontrada.
¿y qué esperabais, criaturas?
¿que parara a preguntarme de qué bando estaba?
Es tan sencillo para mí cumplir lo que se manda.
Enero llega tarde y acorrala,
con este frío que todo lo hiela,
los muros que todo lo cercan,
la nieve que cala.
Gracias a ti por venir,
por hacerme pensar.
Por redescubrirme un Madrid genuino,
Por redescubrirme un Madrid genuino,
que no tiene nada que ocultar

Comentarios
Publicar un comentario