Tanto tiempo sin ser conscientes sin sentarte un momento conmigo sobre este man chado testigo de batallas indecentes. Llega el momento y solo oigo gritos reprochándome errores, delitos, de lo que me hicieron y lo que hice lo dicen todo, lo que dije. Y como ya has dicho, nada queda, he perdido los diamantes quizá colgando en tu cartera Ahora mancho el arte de furia, de fracaso, de malos tratos. una disculpa que asoma con retraso, dos garabatos. No merecía esto la tristeza la carga lo confirmo, en París hay ratas y en Madrid cucarachas.
Al final de esa tarde los dedos me sabían a crema, los labios a calma. La calma de sí porque los noes traen muchos problemas y desde que lo he aprendido lo arreglo todo con sí. Ni me preguntes porque sí, no me miras y susurro sí, si lo esperas, es un sí. Y se vive bien resignada en mi calma, tan buscada y encontrada. ¿y qué esperabais, criaturas? ¿que parara a preguntarme de qué bando estaba? Es tan sencillo para mí cumplir lo que se manda. Enero llega tarde y acorrala, con este frío que todo lo hiela, los muros que todo lo cercan, la nieve que cala. Gracias a ti por venir, por hacerme pensar. Por redescubrirme un Madrid genuino, que no tiene nada que ocultar