Tanto tiempo sin ser conscientes sin sentarte un momento conmigo sobre este man chado testigo de batallas indecentes. Llega el momento y solo oigo gritos reprochándome errores, delitos, de lo que me hicieron y lo que hice lo dicen todo, lo que dije. Y como ya has dicho, nada queda, he perdido los diamantes quizá colgando en tu cartera Ahora mancho el arte de furia, de fracaso, de malos tratos. una disculpa que asoma con retraso, dos garabatos. No merecía esto la tristeza la carga lo confirmo, en París hay ratas y en Madrid cucarachas.